Un Mundo En Bicicleta

Miel

Calor de asfixia en Brasil en Rio grande do Sul ,con carreteras de rectas interminables, el rojo de la tierra y arena que se pegaba a mi  piel en Misiones Argentina deja paso a bosques inanimados con millones de arboles alineados como la  formación de un ejercito de soldados disciplinados y destinados al sacrificio en beneficio del mundo capitalista , lo llaman monocultivo, ese tipo de cultivo extensivo me acompaña desde mi inicio del viaje en Uruguay ,ahora también con campos interminables de soja que acompañan a las plantaciones de pino y ecualiptus.

Voy a un ritmo constante en mi jornada a pesar del calor y el pedaleo es entretenido a pesar de estas rectas que se pierden en el horizonte, al fin veo  un cartel me indica que estoy muy cerca de la ciudad de Cacequi.

Me llama la atención el nombre del pueblo que tiene un simbolismo histórico y en mi retina están las historias de las poblaciones nativas. La utilización en América de la palabra Cacique fue activamente promovida por la monarquia española para así unificar en una sola palabra la enorme diversidad que existía ,uniformando y olvidando la enorme riqueza cultural que se les presentaba.

Llego a la pequeña ciudad por la tarde, en realidad tiene más un carácter de pueblo que de ciudad, es algo tarde ya, es el momento de buscar donde dormir y la opción habitual de la estación de servicio es inviable pues no tienen espacio para poner la carpa ,así que me queda como opción pedirle pernoctar a los bomberos, pero al pasar por un parque municipal  veo que hay un puesto de policía.

Pregunto si puedo dormir ahí mismo en la plaza pues el lugar se ve muy tranquilo y me dicen que sin problema y que hablaran con el vigilante del parque para que este pendiente de que este bien, noto que estoy entre gente amable y hospitalaria.

El vigilante del parque es además apicultor y este echo despierta en mí el sentimiento de que no hay nada casual .

Está persona dará pie a que en los días posteriores conozca a alguien muy importante en este viaje y por ende en mi vida, pero sobretodo me quedo fascinado por una relación directa con un suceso que me ocurrió dos días antes de llegar a esta ciudad.

Os cuento como surge esta cadena de emociones entrelazada  y de cómo hago está lectura y por qué digo que existe una causalidad o relación que vienen conectadas en cierta forma. No no es algo cercano a creer en unicornios, es más bien la certeza de que existe una conectividad de las cosas que nos suceden y que tan solo tenemos que estar atentos.

La historia que lo explica viene de un par de días antes, cuando recibí un bote enorme de miel por parte de un niño a mi entrada a Brasil y ya en el estado de Rio Grande. Hago una pausa para explicaros esta historia.

En plena ruta por Santana de Libramento en la frontera con Uruguay, una mujer que iba con su hijo y salía del mercado donde realizaban sus compras y al verme con la bici llena de alforjas, bultos y tan voluminosa se puso a hablar conmigo  y se  lanzó a preguntarme por que viajaba en bicicleta y que junto al resto de las preguntas habituales que me suelen hacer en el viaje intentaba despejar su incertidumbre de cómo alguien puede viajar así.

A su lado el hijo de está mujer estaba escuchando atentamente agarrando el brazo de su madre , en silencio y con los ojos abiertos, y cuando me disponía a irme y avancé unos metros oí como me gritaba , eh! señor, señor ! , al girarme vi como corría hacía mí con un bote de miel bien grande.

Me miró, sonrió y me dijo , “he pedido a mi madre poder darte esta miel para que te de fuerzas y puedas cumplir tu sueño”

Me emociono y lo abrazo, y miro a la madre que me sonreía mientras agitaba la mano despidiéndose.

Ahora en Cacequi conozco a un apicultor el día que llego y siento un impulso de conocer, mezclarme y aprender de lo que se me ofrece en el camino como una secuencia natural. Resulta sorprendente ver cómo nada es casualidad, más bien una causalidad que será muy enriquecedora.

Pero no será este el apicultor que me mostrará y revelará la dimensión y el fascinante mundo de las abejas. Sus colmenas están bien lejos y se desplaza en motocicleta además me advierte que es complicado el acceso a ellas.Nunca sabré si ese era el verdadero motivo pero gracias a ello pude conocer de su mano y de la buena gente del gobierno de Cacique a una maravillosa persona, Mauricio de Aguiar, otro apicultor!!

Los días previos de conocer a Mauricio y gracias a una primera llamada a la concejalía de turismo, por parte de la policía, puedo dormir en un lugar cubierto con luz y con baño, se trata de un salón de actos para la comunidad. Les explico mis intenciones de documentar como es la vida de un apicultor y también de cómo se produce la miel. Me ofrecen quedarme el tiempo que quiera y además me llevan a la oficina de Emater de la ciudad ,esta entidad es gubernamental y se dedica entre otras cosas a orientar a los agricultores familiares en el desarrollo de sistemas de producción para que sean sustentables y generen ingresos suficientes para conferir competitividad.

Me dirijo en coche con Walter, concejal de la prefectura (ayuntamiento) de la ciudad .Es ahí donde me presentan a Mauricio. Lo encuentro tomando mate junto a Victor que ejerce como ingeniero agrónomo en Emater. En los días posteriores me daré cuenta de que los dos son grandes amigos a pesar de sus diferencias políticas. Los dos resultaran ser de enorme corazón.

Walter nos presenta y les cuento la razón de mi viaje, mi proyecto enfocado a documentar las distintas profesiones ,problemáticas sociales y vidas de las personas que me voy encontrando en el camino y que esa es también mi idea para esos días en Cacequi.

En todo momento se prestan a ayudarme como cada una de las personas que me he ido encontrando en la ciudad y Mauricio se ofrece al poco tiempo para que visite sus colmenas además de visitar por unos días a alguien también bien especial , se llama Miguel y un agricultor que trabaja el campo de forma sostenible aplicando sistemas ecológicos a sus cultivos con un único problema, está rodeado de soja.

Pasaré dos días más en el galpón que ofrece la municipalidad hasta que Mauricio me ofrece dormir en su casa. Es así como conozco a su maravillosa familia que hacen que me sienta como en casa durante el resto de mi estancia en la ciudad y que se convertirá en familia. Las conversaciones que tengo con Mauricio me hacen ver que estoy con alguien muy especial, un ser humano con una gran sensibilidad y un humanista de pies a cabeza.Siento por ello  alegría de haberlo conocido y que la dulzura de esta historia que empezó días atrás con el niño que me ofreció el tarro lleno de este maravilloso elixir concluya con el encuentro y  mi amistad con Mauricio.

Los días siguientes no solo descubro el increíble mundo de las abejas y con él también el mundo interior de Marcelo, tengo esa sensación que sucede a veces  de haberlo conocido tiempo atrás y de haber vivido algo importante con esa persona y que te hace sentir cómodo con ella ,como si la relación de amistad subyacente fuera en realidad algo consolidado por largo tiempo en algún momento.

Los días siguientes están llenos de intensas conversaciones de tantos temas como la vida nos ofrece, conversaciones que normalmente suceden en plena naturaleza de camino a las colmenas de su empresa familiar y de la cooperativa que dirige.

Estar junto a su  familia era cómo estar con mi familia, siendo generosos con la comunidad , no era extraño por ejemplo ver a Marcelo ayudar a personas que viven en la calle. El padre de Marcelo, también apicultor, tuvo una apoplejía, y desde entonces Marcelo se encarga de llevar la cooperativa de producción de Miel.

«Las abejas nos recuerdan que estamos más desconectados, más que nunca de apreciar la conectividad que tiene todo ser vivo con cualquier otro ser viviente» ,me indica Mauricio. Recuerdo un escrito de hace tiempo que decia algo así como que la mirada de las abejas en la antigüedad y en la mitología egipcia era que  las abejas son las lágrimas derramadas sobre la tierra por el dios solar, el dador de vida. Hoy se nos olvida que son las principales polarizadoras del planeta.

Marcelo está preocupado por el futuro de sus paneles de abeja , hay una disminución importante en la población y todo indica que proviene de los químicos que se utilizan para las plantaciones de soja. La vista se pierde en el horizonte  con estas plantaciones y de vez en cuando se oyen las avionetas lanzando el temido y mortal glifosato. 

En breve estaré conviviendo con un granjero que se empeña en cultivar de forma sostenible rodeado de soja, se llama Miguel , pero esta es otra historia.  

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